El hombre sentimental
Fiebre y lanza.
Uno suele saber cómo acaban las cosas, cómo evolucionan y qué nos aguarda, hacia dónde se encaminan y cuál ha de ser su término; todo está ahí a la vista, en realidad todo es visible desde muy pronto en las relaciones como en los relatos honrados, basta con atreverse a mirarlo, un solo instante encierra el germen de muchos años venideros y casi de nuestra historia entera- un solo instante cargado o grave- y si queremos la vemos y la recorremos ya, a grandes rasgos, no son tantas la variaciones posibles, los indicios rara vez engañan si sabemos discernir los significativos, si se está –pero es tan difícil y catastrófico- dispuesto a ello; uno ve un dia un gesto inconfundible, asiste a una reacción inequívoca, oye un tono de voz que dice mucho y más anuncia aunque también oiga una lengua morderse –demasiado tarde- siente en la nuca el carácter o la propensión de una mirada cuando está se sabe invisible y resguardada a salvo, tantas son involuntarias; nota la melosidad o la impaciencia, percibe las intenciones ocultas que no están ocultas jamás del todo, o las inconscientes antes de que se vuelvan conciencia en quien deberá abrigarlas, a veces prevé uno a alguien antes de que ese alguien prevea a sí mismo ni se conozca ni se intuya siquiera, y adivina la traición aún no fraguada y el desdén aún no sentido; y el empacho que uno causa, el cansancio que provoca o la aversión que ya inspira, o bien lo contrario que no es mejor siempre: la incondicionalidad que se nos tiene, la demasiada expectativa, la entrega, el afán de agradar del otro y de sernos vital para suplantarnos luego y ser así quien nosotros somos; y el ansia de posesión, la ilusión que uno crea, la determinación de alguien de estar o permanecer a su lado, o de conquistarlo, y la lealtad irracional, desvariada; nota cuando hay solo entusiasmo y cuando es solo lisonja y cuándo es mezcla (porque nada es puro), sabe quien no es trigo limpio y quién ambicioso y quién no tiene escrúpulos y quién pasará por encima de su cadáver después de aplastarlo y quién es un alma cándida, y sabe que será de estas últimas cuando se las encuentra, y es destino que les espera si no se enmiendan y vician y también si lo hacen: saben si serán victimas suyas.
Por suerte, y a pesar de lo que dijo en una ocasión, parece que Marías está escribiendo una nueva novela. Y es que a veces los escritores son como los toreros, se retiran mil veces para volver de nuevo a las andadas. Si la lectura es un vicio, qué será de la escritura que los buenos escritores no saben dejar y los malos escritores no saben abandonar.
Felicidades por el Blog, Srta. B., siga así.
Vaya!… amigo Custardoy, ha pasado tiempo y me alegra mucho que opine en el blog considerando que a Marías lo conozco gracias a usted, que me recomendó “Corazón tan blanco” en aquellos dias de largas tertulias. En fin, sería una lástima que Marías nos privara de otras futuras grandes obras, estoy feliz de que por ahora no sea así.
Me alegra su vuelta Custardoy, siempre es un placer.
Como me considero una persona honesta y me gusta llamar a las cosas por su nombre, léase, intento ser justo, quiero poner un poco de vinagre a mis alabanzas conocidas por usted, Srta. Beatriz, sobre Javier Marías con este escrito que cr´tica ferozmente la obra de Marías. Saquen ustedes mismos sus conclusiones.
http://www.lafieraliteraria.com/PDF/estafa.pdf
He leído la critica a Javier Marías. Desde luego es importante la función de los criticos, pero como todo se puede revatir. En fin, no soy ninguna experta en literatura, solo se lo que me gusta y lo que no. Pienso que un autor que es reconocido por escritores como Luis Goytisolo, Fernando Sabater, Maruja Torres y otros grandes de las letras, no puede ser tan malo. Falta de expresión de elegancia, pocos recursos…. para ser un escritor tan “limitado” parece ocupar un puesto privilegiado en la literatura actual. A veces se venden libros de autores no demasiado buenos pero que de alguna manera las editoriales saben vender y hacer que el lector lo lea, pero esos autores no son reconocidos más que por sus ventas no por su calidad, no creo que sea el caso de Marías, ganador de alabanzas de boca de especializados en el tema y ganador de diversos premios (quiero anotar que no creo demasiado en la legitimidad todos los premios literarios otorgados) pero quiero creer que casi siempre son justos.
En fin, la crítica siempre es buena, pero parece que a este señor realmente le escuece el exito de Marías.
¿que piensa usted Custardoy?