Ahora voy a pedirte un favor que suena bastante a disparate y es éste: escríbeme solo una vez por semana, para que la carta llegue el domingo: porque a diario no puedo soportar tus cartas. Por ejemplo, te respondo a una, entonces me tumbo en la cama aparentemente tranquilo, pero mi corazón late por todo mi cuerpo y sólo piensa en ti. Te pertenezco; no hay en verdad otra manera de expresarlo, y aún esa no es lo bastante categórica. Pero por ese motivo, no quiero saber qué llevas puesto; me confunde tanto que no puedo enfrentarme a la vida; y por eso no quiero saber que tu disposición hacia mí es buena. Si lo supiera ¿como podría tonto de mí seguir sentado en el despacho, o aquí en casa, en vez de salir zumbando a coger un tren con los ojos cerrados y no abrirlos hasta que estuviera contigo? Ah , hay una razón y bien triste para no hacerlo. Por no extenderme mi salud vale apenas para mi solo, no vale para el matrimonio y menos aún para la paternidad…
* Siempre tuvo una gran aversión a los encuentros demasiado íntimos con mujeres pero no por eso dejó de enamorarse y tener largas relaciones con ellas.